En la sesión también intervinieron el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat; el exministro y exsenador Hernán Larraín; y los académicos Catalina Salem, José Ignacio Martínez y Jorge Correa Sutil.
En la sesión también intervinieron el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat; el exministro y exsenador Hernán Larraín; y los académicos Catalina Salem, José Ignacio Martínez y Jorge Correa Sutil.
Respecto de la composición del futuro Consejo, Ramiro Mendoza destacó la importancia de incorporar jueces de regiones dentro de su integración. No obstante, planteó que también debería existir un cupo específico para un magistrado de Santiago, considerando que la carga laboral en la capital es entre siete y ocho veces superior a la de muchos tribunales regionales. Asimismo, abordó el papel que tendría el fiscal judicial en la reforma y advirtió sobre los riesgos de atribuirle la interpretación de conductas éticas vinculadas al ejercicio profesional.
“El fiscal judicial no conoce el ejercicio de la profesión. Puede tener sentido que resguarde la conducta ética de quienes integran el Poder Judicial, pero, desde la perspectiva del ejercicio profesional, creo que es una buena señal fortalecer y mantener el control ético en los colegios profesionales”, expresó nuestro presidente.
Por su parte, la consejera Elisa Walker explicó la relevancia de que la reforma contribuya a fortalecer las facultades disciplinarias de los colegios profesionales respecto de quienes ejercen su actividad, sean o no miembros de dichas instituciones. Además, advirtió sobre los efectos que podría generar la transferencia de esas atribuciones a los fiscales judiciales.
“Este proyecto de ley permite que la Fiscalía Judicial determine normas éticas para el ejercicio de las profesiones, lo que debilita el Código de Ética. Uno de los pocos mecanismos que hoy tenemos fortalecidos para el control disciplinario, y que ha requerido años de desarrollo dentro del sistema profesional, quedaría especialmente afectado con esta iniciativa (…) El proyecto apunta en una dirección contraria, porque no solo crea un sistema dual, sino que también debilita a los colegios profesionales”, sostuvo.
