Articulos / Revista

Constituciones chilenas y proceso constituyente Mucho más que una simple hoja de papel.
Por Enrique Navarro Beltrán, abogado

30 de diciembre 2019

Un recuento histórico sobre las constituciones que han regido a nuestro país, desde los textos previos a 1833 hasta la Carta Fundamental de 1980 y sus sucesivas reformas, y los posibles mecanismos para cambiarla.

En el contexto del Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución suscrito el pasado 15 de noviembre por los principales partidos políticos, abordaremos a continuación la historia constitucional del país, desde los primeros textos elaborados en el siglo XIX hasta el momento presente. Las constituciones previas a la de 1833 fueron excepcionalmente ratificadas por ciertos “ciudadanos ilustres” que tuvieron el privilegio de ser electores (tal como ocurrió en el caso de las de 1812 y 1818). En general, se aprobaron mediante la participación de asambleas constituyentes (así, por ejemplo, las de 1823 y 1828). El 14 de agosto de 1811, se sancionó el Reglamento para el Arreglo de la Autoridad Ejecutiva Provisoria de Chile, que puede considerarse como el “primer bosquejo de Constitución” y en el que se establece por primera vez que el Poder Ejecutivo residirá en una autoridad colegiada. En dicho texto, el Congreso Nacional señaló su convicción íntima de “la necesidad de dividir los poderes” y, por lo mismo, de la importancia de “fijar los límites de cada uno sin confundir ni comprometer sus objetivos”. Posteriormente, el Reglamento Constitucional Provisorio de 1812 reconoció por primera vez derechos y libertades fundamentales, esbozando la separación de poderes y la independencia judicial. Más tarde, el Proyecto de Constitución Provisoria de 1818 alude a los derechos naturales de la persona (seguridad individual, honra, propiedad, libertad e igualdad), entregando el Ejecutivo a un Director Supremo, como ya antes lo había señalado la Carta de 1814.
Constituciones chilenas y proceso constituyente Mucho más que una simple hoja de papel Un recuento histórico sobre las constituciones que han regido a nuestro país, desde los textos previos a 1833 hasta la Carta Fundamental de 1980 y sus sucesivas reformas, y los posibles mecanismos para cambiarla.
Enrique Navarro Beltrán Abogado
Mientras que la Constitución de 1822 regulará la nacionalidad y ciudadanía, a la vez que establecerá el bicameralismo, la Carta moralista de 1823 fijará, a su turno, la actual organización de la judicatura, a cuya cabeza se encuentra la Corte Suprema. Posteriormente, la Constitución liberal de 1828 fortalecerá las libertades públicas, transformando así la Carta Fundamental en un límite a los abusos de poder.
Artículo completo en página 9
Fuente: Revista del Abogado