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Defensoría de los Derechos de la Niñez

28 de agosto 2018


Su surgimiento constituía un imperativo ético insoslayable para un Estado que se encuentra en deuda con su infancia. ¡Es hora de pasar de los diagnósticos y discursos a la ejecución de acciones concretas!

Los desafíos de una nueva institucionalidad


Con la aprobación de la Ley Nº21.067, nuestro país ha concretado la creación de un organismo técnico, autónomo e independiente, que deberá actuar como un representante de la infancia, en los distintos ámbitos del desarrollo de esta. Con ese objetivo promoverá políticas públicas que en su diseño, implementación y evaluación integren las necesidades y requerimientos que desde los derechos y garantías fundamentales de niños, niñas y adolescentes (NNA), deben ser considerados para que puedan ser respetados como sujetos de derechos.

La misión de la Defensoría de los Derechos de la Niñez es la difusión, promoción y protección de los derechos de que son titulares los NNA de nuestro país, teniendo como base normativa -que fija el mínimo desde donde el Estado y sus organismos se deben relacionar con la infancia- la Convención Sobre los Derechos del Niño. A pesar que este instrumento internacional fue ratificado por el Estado chileno en 1990, sigue sin ser aplicado y respetado con los estándares esperados para brindar efectiva protección a este grupo especialmente vulnerable de nuestra población.

El rol de la Defensoría de la Niñez estará orientado a todas y todos los NNA de nuestro país, no siendo solo objeto de su preocupación y trabajo la infancia institucionalizada. Si bien es en ella donde se encuentran los aspectos más críticos y urgentes que abordar por parte del Estado, no puede ser el único centro de acción de esta Defensoría, la que deberá propender a la articulación necesaria de los órganos del Estado para evitar que más NNA sean vulnerados en sus derechos y, consecuencialmente, que se vean expuestos a la separación de sus familias, a su institucionalización o a la vinculación con la justicia penal juvenil.

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Fuente: Revista del Abogado N° 73