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Mauricio Silva Cancino jura como nuevo supremo en el cupo que dejó el emblemático juez Carlos Cerda

1 de febrero 2019

Tras más de 40 años en el Poder Judicial, el ex presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago se integró al máximo tribunal del país.

Mauricio Silva Cancino prestó juramento este jueves como nuevo ministro de la Corte Suprema, integrándose así al máximo tribunal en la vacante producida por el cese de funciones del emblemático juez de causas de derechos humanos, Carlos Cerda Fernández.

En la ceremonia, el presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito, destacó las cualidades humanas, formación profesional y carrera jurídica del nuevo integrante del máximo tribunal, quien tiene una carrera de 40 años en el Poder Judicial.

“Su dilatada y encomiable carrera profesional, su profunda formación jurídica, su personalidad amplia dialogante, franca, segura, propositiva, respetuosa de las personas y las ideas, justifican plenamente su designación. Nosotros aplaudimos esta decisión”, dijo el ministro Brito.

El ministro Silva Cancino cursó sus estudios de leyes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, entre 1973 y 1977. Antes, estudió publicidad en la Universidad Técnica del Estado (actual Usach), en 1971 y 1972.

Ingresó al Poder Judicial en 1975, como oficial cuarto del Séptimo Juzgado del Crimen de Santiago, cargo que ejerció hasta 1980. Entre 1980 y 1981 fue oficial segundo en el Primer, Vigésimo Tercer y Cuarto Juzgado del Crimen de Santiago.

Entre 1982 y 1993 fue relator ad-hoc y relator titular de la Corte de Apelaciones de Santiago; en tanto, entre 1993 y 1994 ejerció como juez interino en el Quinto Juzgado del Crimen de Santiago. A partir 1994 y hasta 2001 asumió como relator ad-hoc, suplente, interino y titular de la Corte Suprema.

Desde 2002 ejerció como ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, tribunal de alzada que presidió en 2014.

Además, ha ejercido la docencia, como profesor de Derecho Procesal en la Universidad La República e impartido cursos en la Academia Judicial y el Instituto de Estudios Judiciales.

En sus primeras palabras como supremo, el nuevo integrante del máximo tribunal subrayó que “yo aspiro, naturalmente, a que estos tiempos nuevos, con sus propios problemas y con sus propias cargas, también tengan sus propias luces y que nosotros también podamos ayudar a solucionar las dificultades que allanen nuevos caminos para que el país se proyecte”.

Fuente: elmostrador.cl