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Nueva regulación de los abogados ingleses causa controversia

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29 de Marzo 2017

En los últimos años la abogacía británica ha experimentado diversos cambios, como la creación de un órgano de supervigilancia, la apertura a estructuras societarias abiertas y un ente independiente encargado de tramitar los reclamos en contra de los abogados. Al leer medios especializados ingleses, se puede ver las dudas que han surgido sobre el rol […]

En los últimos años la abogacía británica ha experimentado diversos cambios, como la creación de un órgano de supervigilancia, la apertura a estructuras societarias abiertas y un ente independiente encargado de tramitar los reclamos en contra de los abogados.

Al leer medios especializados ingleses, se puede ver las dudas que han surgido sobre el rol de la “Solicitors Regulation Authority” (SRA). Con el objetivo de que exista mayor competencia se redujeron los requisitos para ejercer como abogado asesor o solicitor, distintos de los barristers, en cuanto estos últimos pueden litigar en los tribunales. Y ello ha sido considerado por algunos como una carta blanca que puede perjudicar a los clientes.
Incluso se ha dicho que los académicos están enfurecidos con la SRA, puesto que se propuso un examen único de cualificación para los solicitors y la entidad lo denegó. Para quienes no están de acuerdo, el nuevo régimen estaría creando esencialmente “abogados inferiores”.

Para Neil Rose, editor de LegalFutures.com, los cambios que la SRA está haciendo en la formación de los abogados lawyers es un tema de bastante menor relevancia que la pregunta sobre cómo están siendo regulados los abogados en Inglaterra y en Gales, situación que ha tenido cambios radicales en los últimos años.

Los principales cambios fueron la creación de un “Legal Services Board”, que actúe como un único ente regulador que supervigile a todas las demás organizaciones ya aprobadas que cumplen ese rol, como la “Law Society” para los solicitors y el Bar Council, para los barristers.

A estos órganos se les ha requerido asegurar una total separación operativa entre sus funciones de representación del gremio y sus funciones regulatorias.

Otra de las novedades, explica Rose, es la creación de un cuerpo independiente que tome el control de todas las quejas en contra de los abogados.

Y el tercer cambio ha sido la introducción de estructuras alternativas de negocios, que tienen permitido incorporar como propietarios de estudios jurídicos a personas que no tienen el título de abogado. Hoy existen cerca de 1.000 empresas de estas características, cuyos dueños son toda clase de personas naturales o jurídicas. Incluso una de ellas ya se abrió a la bolsa.