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Porcelana china de la dinastía Ming. Su influencia en el bodegón barroco

28 de diciembre 2017

El intercambio cultural entre extremo Oriente y Occidente constituye uno de los acontecimientos artísticos más importantes de nuestra historia. Entre tantas influencias recibidas desde la China imperial, nos detenemos hoy a vivenciar cómo se manifestó pictóricamente en la Europa Central del siglo XVII la valoración de la porcelana china Ming, cuyas piezas, escasas y valiosas, […]

El intercambio cultural entre extremo Oriente y Occidente constituye uno de los acontecimientos artísticos más importantes de nuestra historia. Entre tantas influencias recibidas desde la China imperial, nos detenemos hoy a vivenciar cómo se manifestó pictóricamente en la Europa Central del siglo XVII la valoración de la porcelana china Ming, cuyas piezas, escasas y valiosas, eran símbolo de riqueza. De hecho, al final del siglo XVII los soberanos y familias de la nobleza debían tener un Gabinete de Porcelana.

Los chinos no utilizaron el término “porcelana” y únicamente empleaban la palabra “cerámica”. Fue Marco Polo en el siglo XIII quien producto de su viaje por Asia, en su “Libro de las Maravillas”, se refirió a la arcilla para fabricación de vasijas con dicha expresión (derivada del término latín “porcella”: molusco de concha blanca).

En el siglo XV se iniciará verdaderamente la introducción de la porcelana china en el mercado europeo, comenzando en Italia; aun así, lo primero que llegará, a través de la Ruta de la Seda, serán piezas puntuales y por encargo (por ejemplo, los sultanes de Egipto enviaron como regalos de Estado objetos de porcelana china a los dogos venecianos, y a Lorenzo el Magnífico).

En el siglo XVI el comercio con extremo Oriente se activó en manos de los portugueses, quienes descubrieron el paso hacia las Indias por el Cabo de Buena Esperanza. Posteriormente, a principios del siglo XVII se crearon en Holanda,
y luego en Francia e Inglaterra, las respectivas Compañías Mercantiles de Indias. Así el mercado europeo se inundó de productos orientales, y la influencia de la alfarería de la dinastía Ming (1368-1644) – producida en su mayoría en los hornos de Jingdezhen – se apreciará no solo en la reproducción pictórica de piezas originales, sino también en la
producción cerámica holandesa de Delft, que copia casi literalmente los temas decorativos chinos.

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Fuente: Revista del Abogado N° 71
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