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Reforma a la Ley de Adopciones: académica de la UDP pone el foco en fórmula de la adopción abierta

12 de noviembre 2018

Paula Correa trabaja, hace más de 15 años, en temas de familia, mediación e infancia en la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, pero además de eso creó, recientemente, la fundación “Todas las Voces”, que representa y acompaña a niños y adolescentes que han sido vulnerados en sus derechos, mediante una intervención jurídica e interdiscplinaria articulada. En esta entrevista, planteó la importancia de considerar, en la discusión legislativa sobre la reforma que envió al Congreso el gobierno de Piñera, esta alternativa que muchos no conocen: un sistema que permite a los niños, niñas y adolescentes mantener el vínculo con su familia de orígen.

Actualmente está siendo discutido en el Congreso la “Reforma Integral al Sistema de Adopción en Chile”, enviada por el Presidente, Sebastián Piñera, ante la cual han surgido distintas visiones y alternativas sobre cómo afrontar este debate legislativo. Sin embargo, existe una opción que hoy la ley no contempla y que no se ha planteado en la discusión: la adopción abierta, que consiste -según explicó la abogada especializada en el tema y fundadora de la Fundación Todas las Voces, Paula Correa- en “un sistema en el que los niños y niñas son adoptados, pero en el que el vínculo con su familia de origen se mantiene”.

Una formula intermedia para solucionar la dramática situación de miles de niños, niñas y adolescentes que hoy viven en el Sename. “El problema es que la mayoría de los casos ocurren debido a negligencia parental y no a que los abandonen, muchas veces los padres no tienen las herramientas para cuidar de sus hijos, generalmente por problemas socioeconómicos, pero están presentes en sus vidas y existe un vínculo afectivo cercano”, precisó María Paz Zarzar, abogada magíster en resolución alternativa de conflictos con enfoque de derecho de familia de la Universidad Cardozo Law de Nueva York. De lo que se trata es de un mecanismo que “garantiza tanto el derecho a vivir en familia como el derecho a la identidad”.

Para profundizar esta propuesta, Paula Corea en entrevista con El Mostrador destacó los beneficios de la adopción abierta y también se refiere a una de las misiones más importantes de la Fundación Todas las Voces:”que un niño, niña o adolescente cuente con un abogado que lo defienda, lo acompañe y lo apoye en el proceso significa una gran diferencia en su vida y así lo hemos constatado en nuestra experiencia profesional”.

-¿Se desconoce la figura de la adopción abierta o se rechaza?

-Hay un poco de las dos cosas. Si bien no es tan conocida, se ha implementado en otros países. En Chile, la discusión se ha concentrado en ciertas cosas y se han dejado de lado otras, ha estado centrada en temas valóricos, sobre si las parejas homoparentales pueden adoptar, sobre cómo acelerar los procesos, en fin, pero se ha dejado de lado esto otro, porque es una figura que cuesta incorporar.

-¿En qué consiste la adopción abierta?

-En que los niños mantienen contacto con su familia de origen, algo que asusta a los adultos pero, insisto, hay que ponerse en el lugar de los niños. Con esta figura, el niño nunca deja de saber quién es su familia de origen y eso hace más claro su derecho a la identidad. Al final, los niños adoptados siempre terminan preguntándose quién es su familia, pero cuando eso es abierto esa pregunta es mucho mas fácil de responder, no genera trauma. Por otra parte, psicológicamente, permite una integración mucha más plena y eso es muy bueno también. Cuando un niño es adoptado y no pueden ser adoptados los hermanos, ese niño puede seguir relacionándose con ellos, así que no pierde ese contacto. Hay varias ventajas.

-Entre las desventajas se ha señalado que puede hacer más difícil que el niño asimile a su familia adoptiva…

-Por eso se sostiene que esto no es para todos los casos y que depende de las circunstancias. En algunos puede ser una dificultad, pero el tema que nosotros planteamos es cómo puede ser una cosa positiva, que habría que regularlo, estableciendo que no es para todos. También se dice que el mantener contacto con su familia podría generar confusión en el niño, eso no se puede desconocer y ahí habrá que contar con una asesoraría interdisciplinaria que recomiende en qué casos se debería hacer. Sin embargo, esos argumentos no son suficientes para descartarlo de plano, porque siempre hay que pensar más en el niño que en los adultos.

-¿Cual ha sido la experiencia de la fundación en cuanto a los casos que se dan en Chile y qué los hizo considerarla?

-En Chile lo que pasa es que, en muchos casos, la adopción tiene que ver con situaciones muy vinculadas a la pobreza. A las familias se les habla de esta negligencia parental, de que no pueden hacerse cargo de sus hijos y esa negligencia está asociada a pobreza, no al abandono. Muchas veces las condiciones sociales hacen que padres y madres no puedan cuidar bien a sus hijos, entonces hemos tenido casos en que la mamá, por ejemplo, tenía un vínculo con el hijo muy fuerte y el hijo estaba en un hogar de menores, pero reconocía a su mama, le tenía afecto, pero esa mamá no lo podía cuidar y ese niño tuvo que ir en adopción… Cuando se da eso, se corta totalmente el vínculo  y yo me pregunto: ¿por qué hay que cortarlo, por qué no abrir la posibilidad de que ese vínculo se mantenga, en una forma distinta y que el niño no tenga que cortar tan brutalmente esa relación, ese afecto?

-¿Recuerda otro caso que le hiciera ponderar la importancia de esta figura?

-Recuerdo el caso de una niña que estaba en una residencia, que llevaba varios años y era crucial que ya empezara a vivir con una familia. El punto es que a ella la iba a ver siempre su padre, nunca la abandonó, cumplía con los idas de visita, estaba con ella, le daba la mamadera, ella lo reconocía, le sonreía y se notaba que había una relación buena, pero él estaba en una situación casi de calle, entonces no tenía recursos. Finalmente se declaró que fuera adoptada y, de la noche a la mañana, ella finalmente no tuvo más contacto con su padre. Eso debe haber sido muy traumático. Creo que, desde la perspectiva del niño, sumar vínculos es mejor que restar.

-Una de las misiones de la fundación es que los niños tengan derecho a un abogado, considerando que de los más de 150.000 que son sujetos de alguna medida de protección por parte de los tribunales, solo unos 15.000 cuentan con uno que los defienda…

-Sobre esto es importante señalar que cuando se toma una medida de protección para un niño, se afectan sus derechos. Cuando es sacado de su casa, porque no está bien ahí, porque es maltratado, se afecta su derecho de vivir en familia. En ese sentido, es importante saber que cuando se toma una medida, se afecta un derecho y cuando se afecta, las personas adultas tienen derecho a abogado, pero lo que ocurre con los niños es que no cuentan con uno que los represente y lo único que existe es la figura del curador ad litem, que no representa la opinión del niño, sino lo que el adulto cree que es mejor para el niño. Esta es otra reforma que se necesita.

-¿El Ministerio de Justicia se encuentra trabajando en la dirección que propone la fundación?

-Está implementando un programa para poner abogados para los niños, pero hasta donde yo sé solo se refiere para niños qué están en una residencia y el problema es que hay 150 mil niños que están con medida de protección  y 19 mil en residencia. El programa del ministerio solo tiene como destinatarios a los de residencia, entonces queda mucho para avanzar.

Fuente: elmostrador.cl